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15 de setembre de 2003
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El empleo de la propaganda en la guerra de Bush contra Irak
   
www.cubadebate.cu
 

Entrevista con John Stauber y Sheldon Rampton, realizada por Bernie Dwyer, sobre su libro Weapons of Mass Deception: The Uses of Propaganda in Bush's War on Iraq (Armas de engaño en masa - el empleo de la propaganda en la guerra de Bush contra Irak).

El Presidente de Estados Unidos George W. Bush pasó de ser el hazmerreír a ser considerado un héroe en relación con los sucesos del 11 de septiembre y la guerra en Afganistán. Los autores del libro Las armas de engaño en masa: el uso de la mentira en la guerra de Bush contra Irak demuestran cómo la administración del presidente Bush utilizó las agencias de inteligencia, a los "tanques pensantes", al personal de la Casa Blanca, una gigantesca maquinaria de relaciones públicas, a cínicos propietarios de medios de comunicación, a periodistas oportunistas y cuantiosas sumas de dinero para fabricar "pruebas" que justificaran la guerra contra un país que no poseía armas de exterminio en masa.

Según sus palabras, éste es el primer libro que pone al descubierto la agresiva campaña de relaciones públicas desatada por el gobierno de Estados Unidos para convencer al pueblo estadounidense de que apoyara la guerra contra Irak. Resulta aterrador que se pueda vender una guerra de la misma manera que se vende un producto cualquiera. ¿Considera usted que este método ha funcionado con el pueblo estadounidense?

[Sheldon Rampton] John y yo llevamos alrededor de diez años escribiendo sobre la industria de las relaciones públicas y lo primero que puedo decirle es que éstas surgieron de una guerra: la Primera Guerra Mundial. Los fundadores de la industria de las relaciones públicas en Estados Unidos procedían de un comité que promovía el apoyo popular a la guerra.

A lo largo de la historia de las relaciones públicas como industria, se han aplicado las enseñanzas aprendidas de la propaganda de guerra. Es lo opuesto a lo que usted dice. No se trata de que la propaganda comercial se aplique a la guerra, sino que la propaganda de guerra se emplee para comercializar mercancías y pienso que, en cierto sentido, la propaganda desatada alrededor de la guerra contra Irak perseguía simplemente vender una mercancía.

Otro aspecto preocupante es que, según usted, altos funcionarios de la administración del presidente Bush abogaban por la invasión contra Irak aún antes de que éste asumiera la presidencia, pero esperaron hasta septiembre del 2001 para informar a la opinión pública. Se aprovecharon del trágico suceso. ¿Considera que fue así realmente?

[John Stauber] Sí. Desafortunadamente, es evidente que altos funcionarios de política exterior de la administración del presidente Bush se aprovecharon, de manera totalmente inescrupulosa e insensible, de los ataques terroristas en Nueva York y Washington DC en septiembre del 2001. Conocemos, a través de los informes de Bob Woodward y de otros, que en la propia tarde del 11 de septiembre el Presidente Bush, en una reunión con el consejo de seguridad nacional, dijo que "por horribles que fueran los acontecimientos debían verse como una oportunidad". Al día siguiente, al parecer motivado por estas palabras del presidente, el subsecretario de defensa, Paul Wolfowicz, ya hablaba de desplegar un ataque contra Irak.

Desde entonces, ha salido a la luz información que demuestra hasta qué punto el jefe de Wolfowicz, Donald Rumsfeld, abogaba por un ataque inmediato contra Irak. Buscaban desesperados vincular a Irak con los sucesos del 11 de septiembre. Por supuesto, como sabemos no existe conexión alguna, pero ello no impidió que estos llamados neo-conservadores, después de una década abogando por atacar a Irak, lanzaran la campaña de mentiras que terminó por convencer a la mayoría del pueblo estadounidense de que Saddam Hussein e Irak estaban detrás de la tragedia del 11 de septiembre y que habían iraquíes en los aviones que atacaron Nueva York y Washington DC ese día.

Muchos de estos neo-conservadores eran fundadores del denominado Proyecto para el Nuevo Siglo Americano de 1997, encabezado por Bill Cristal, el cual abogaba por un ataque contra Irak. El 11 de septiembre fue solo el pretexto de que se valieron para convertir la denominada guerra contra el terrorismo en una guerra contra Irak.

En su libro usted plantea que la propaganda perseguía dos objetivos. Por un lado, crear un estado de opinión en el pueblo de Estados Unidos a favor de la guerra contra Irak y, por otro, suscitar la admiración internacional por el estilo de vida americano ¿Pudiera explicarnos cómo hicieron ellos para convencer a los estadounidenses y conseguir su apoyo a la guerra?

[Sheldon Rampton] La campaña para conseguir que los estadounidenses apoyaran la guerra no tiene que ver con la propaganda dirigida a lograr que otras naciones admiraran y secundaran a Estados Unidos. Son dos cosas diferentes. La campaña lanzada por Estados Unidos para convencer al pueblo de que apoyara la guerra aún hoy sigue enviando mensajes muy claros. Uno de esos mensajes es que Irak estaba acumulando armas. Otro se refiere a que Irak estaba de algún modo vinculada con los ataques del 11 de septiembre, en complicidad con Al Quaeda. El tercer mensaje es que el pueblo iraquí recibiría a los soldados estadounidenses como sus libertadores y les agradecería el derrocamiento de Saddam Hussein. Los funcionarios de la Casa Blanca repetían esos mensajes una y otra vez,aunque en algunos casos lo hacían de manera indirecta.

Por ejemplo, ellos nunca dijeron directamente tener pruebas que vincularan a Irak con Al Quaeda, porque realmente no hay evidencia alguna de que Irak y Al Quaeda operaran de manera conjunta. No existe prueba de que Irak tuvo que ver con los atentados del 11 de septiembre. Ellos simplemente lanzaron insinuaciones y luego la propaganda comercial en Estados Unidos se encargó de amplificarlas y difundirlas. Un funcionario de la administración del presidente Bush decía algo así como: "Hemos escuchado informes de que eso fue lo que ocurrió" y luego el periódico lo publicaba como un hecho verídico, sin dejar margen a la duda. Se creó el efecto de una cámara de resonancia. La administración del presidente Bush no tuvo realmente que mentir.

Contaba con los medios de comunicación para exagerar y difundir sus mensajes.

Los métodos que usaron fueron obviamente muy efectivos y ello explica el apoyo de la mayoría de los estadounidenses a la guerra en aquel momento ¿Cuáles fueron esos métodos?

[John Stauber] Primero hay que entender la rareza de los ataques terroristas contra Nueva York y Washington D.C. Ningún estadounidense de hoy recuerda un caso similar, en que enemigos foráneos atacaran Estados Unidos y causaran miles de muertos. Simplemente, no se conocía nada semejante y pienso que esos hechos causaron un terrible impacto en la psiquis del pueblo estadounidense. Fue un suceso que sorprendió y horrorizó a todos. El hecho de que el ataque tuviera cobertura televisiva en vivo y que todos alrededor del mundo con acceso a este medio presenciaran el horrendo acontecimiento, provocó que el impacto fuera inmensurablemente masivo.

La respuesta fue inmediata en reclamo de venganza, lo cuál es comprensible. La administración del presidente Bush se aprovechó de la fuerte conmoción, pues los ánimos en Estados Unidos eran favorable a una respuesta apropiada a los acontecimientos del 11 de septiembre. Sin embargo, fue necesario desatar una fuerte campaña de relaciones públicas, como se describe en nuestro libro, para lograr el apoyo a la guerra contra Irak. Como explicó Sheldon, se insinuó que Irak estaba detrás de los sucesos del 11 de septiembre.

Luego, la administración del presidente Bush dijo saber dónde se encontraban las armas de exterminio en masa en Irak; que los esfuerzos internacionales por encontrar esas armas nunca resultarían y que si no las encontraban inmediatamente, como sugirió Condoleezza Rice, el próximo ataque terrorista bien podría ser una nube en forma de hongo elevándose por sobre el territorio estadounidense.

Pienso que el éxito de la campaña propagandística que convirtió la guerra contra el terrorismo en una guerra contra Irak se debió en gran medida a la incapacidad de los medios de comunicación en Estados Unidos para examinar y cuestionar esos reclamos. Es irónico, pues una de las quejas de los sectores de negocios contra los medios de comunicación que reciben apoyo gubernamental, ya sean los medios de comunicación en Estados Unidos o la BBC en Inglaterra, es que se han convertido en el brazo propagandístico del gobierno y eso es algo horrible. Lo que presenciamos en Estados Unidos fue que los grandes conglomerados de los medios de comunicación, como Rupert Murdoch, la cadena Fox y la cadena MSMBC, entre otros, se convirtieron en el brazo propagandístico de la administración del presidente Bush, repitiendo una y otra vez las insinuaciones y la falsa información como si se tratara de noticias ciertas.

Un aspecto interesante de nuestro libro Armas de engaño en masa es que incluimos muchos documentos y notas al pie de página. Por cada cuatro páginas de impresión hay una de documentos, y si nos detenemos a analizar ésta encontraremos que las fuentes son fundamentalmente medios masivos de comunicación, tales como The Washington Post, The New York Times, The Wall Street Journal o ABC News. La información contenida en nuestro libro, y que revela hasta qué punto el pueblo está siendo engañado, estaba al alcance de todos, pero la mayoría de los estadounidenses se informan a través de la televisión y en el caso de esta guerra, a través de una cadena en particular, la Fox, propiedad del multimillonario ultraderechista Rupert Murdoch, quien es un partidario acérrimo de la misma ideología del Nuevo Imperio Americano que defienden los neo-conservadores Rumsfeld, Wolfowizc, Bill Crystal y otros.

Lo que realmente ocurrió fue que mientras la administración desataba su campaña propagandística y los tanques pensantes financiados por la ultraderecha, como el American Enterprise Institute, el Hudson Institute y otros, se lanzaban en esfuerzos similares, los medios de comunicación en Estados Unidos fueron incapaces de desenmascarar, confrontar y cuestionar esas campañas. De ahí el éxito de las mismas. Los medios de prensa estadounidenses pasaron a ser el brazo propagandístico de la administración del presidente Bush, el instrumento necesario para convencer al pueblo estadounidense y lograr que apoyaran la guerra, los estadounidenses tienden a confiar en lo que dicen los medios de comunicación y en este caso, los medios de comunicación se hacían eco de la campaña propagandística del gobierno.

¿Podría describir algunos de los métodos empleados para convencer a la opinión pública estadounidense?

[Sheldon Rampton] Una de las cosas que ellos hicieron fue abrir una oficina en la Casa Blanca, denominada Oficina de Comunicaciones Globales. Se hizo para garantizar la consistencia de los mensajes que se emitían desde la Casa Blanca, lo cuál pudiera parecer bastante inofensivo. Pero lo que ocurrió realmente era que ellos formulaban diariamente una serie de mensajes que enviaban vía correo electrónico, lo que denominaron Mensajero Global, a las embajadas estadounidenses en el exterior y a las oficinas de gobiernos simpatizantes, como el gobierno de Tony Blair en Inglaterra. Estos repetían el mensaje al cuál todos debían concretarse cuando hablaran sobre Irak ese día.

El objetivo era que nadie, ni siquiera el vicepresidente Dick Cheney, se aventurara a emitir declaraciones independientes sobre el tema Irak. Ésta es una técnica muy común de las relaciones públicas, la consistencia de los mensajes. Aunque parece inofensivo tiene en realidad un efecto bastante insidioso. Favorece el efecto de cámara de resonancia porque el mismo mensaje se repite una y otra vez desde múltiples fuentes y asume una cierta carga de veracidad debido a la repetición. También, tiene el efecto de silenciar a aquellas personas dentro del gobierno que tienen opiniones diferentes. De hecho, había opiniones contrarias dentro de la Agencia Central de Inteligencia, que advertían que el análisis de la Casa Blanca no era exacto: las denuncias referidas a la tenencia iraquí de armas de exterminio en masa no eran exactas y las aseveraciones de que los soldados estadounidenses serían bien recibidos por el pueblo Iraquí eran igualmente erróneas. La CIA emitió avisos claros, pero la necesidad de asegurar la consistencia de los mensajes impidió que esas voces fueran eficaces y a la larga el pueblo estadounidense las desoyó. Ese es un aspecto.

Otro aspecto es la técnica que ellos usan, denominada agencia de prensa. Una mujer llamada Illeana Benidor tiene una compañía de relaciones públicas bajo el nombre de Benidor Associates. Su trabajo consistía en monitorear diariamente todos los principales órganos de prensa en Estados Unidos y pedirles que invitaran a los clientes de su firma a charlas para exponer sus puntos de vista sobre el tema Irak. Ella contactaba a todas las cadenas de televisión y también a publicaciones periódicas como The Wall Street Journal o The New York Times y les pedía que aceptaran escritos de clientes de Benidor Associates, expresando sus puntos de vista sobre el tema Irak. Por supuesto, todos sus clientes estaban a favor de la guerra. Por ejemplo, The Wall Street Journal dijo que hubo un momento en que el periódico ya había utilizado a todos los clientes de la firma. Sin dudas, Illeana Benidor tuvo mucho éxito en lograr que sus enfoques salieran divulgados en los principales medios de comunicación.

El clima de patriotismo predominante en el país, exacerbado a partir de los sucesos del 11 de septiembre y la campaña propagandística a favor de la guerra desatada por la actual administración, impidieron que puntos de vista contrarios lograran algún espacio en los medios de comunicación. De hecho, John y yo conocemos a personas que trabajaban como consultores de relaciones públicas de grupos pacifistas. Ellos también llamaban a los periódicos y a las cadenas de televisión y les pedían que entrevistaran a miembros de esos grupos. Su petición era siempre rechazada. El efecto fue que un punto de vista tuvo toda la divulgación posible, mientras que el otro fue totalmente silenciado.

Ellos parecían haber desarrollado un programa de acción detallado que podría aplicarse contra cualquier enemigo ¿Cree usted que algo así pudiera usarse contra Cuba?

[John Stauber] Desgraciadamente, hemos sido testigos del éxito de la campaña anticubana desarrollada conjuntamente por ambos partidos aquí en Estados Unidos desde la imposición del embargo décadas atrás.

Resulta verdaderamente difícil encontrar en Estados Unidos un informe investigativo serio y objetivo sobre las relaciones entre ambos países. En parte, se debe a la gran influencia que ejerce el cabildeo anticastrista, en especial dentro del Partido Republicano, pero también dentro del Partido Demócrata, lo cuál se puso de manifiesto hasta cierto punto en la política seguida alrededor del caso del niño Elián González.

Pienso que el tipo de propaganda utilizada para conseguir el apoyo del pueblo estadounidense a esta guerra no es algo nuevo. Los estadounidenses nos engañamos a nosotros mismos, pensando que no hay propaganda en Estados Unidos porque contamos con medios de comunicación libres e independientes, tenemos la Primera Enmienda, derechos constitucionales que abogan y defienden la libertad de expresión y de asociación y una opinión pública con un alto grado de instrucción. Pero la realidad es que Estados Unidos es el país del mundo donde hay más propaganda y ésta es un negocio muy sofisticado - publicidad y relaciones públicas - y en las últimas décadas, las relaciones públicas y la política se han fusionado de varias maneras que nosotros abordamos en PR Watch y en nuestro sitio web: www.prwatch.org.

Pero si se fija bien en la actual administración, comprobará que muchos de los más altos funcionarios son veteranos de anteriores administraciones, como la del presidente Reagan o la de Bush padre. En nuestro primer libro Toxic Sludge is Good for You, Sheldon y yo escribimos un extenso trabajo sobre las maneras en que se le vendió a la opinión pública la política de Estados Unidos respecto a Centroamérica, incluido el financiamiento de la Contra asesina en Nicaragua, a través de una campaña de relaciones públicas que violó las leyes estadounidenses. Sin embargo, la campaña de relaciones públicas, desatada durante la administración del presidente Reagan, logró convencer a la mayoría del pueblo estadounidense de que los Contras eran en realidad luchadores por la libertad y la democracia, Existe una larga historia reciente de cómo el gobierno de Estados Unidos utiliza la campaña propagandística, especialmente en su política exterior dirigida a Las Américas. Sin embargo, ésta última campaña propagandística que vendió la guerra en Irak, y que nosotros documentamos en nuestro libro Armas de engaño en masa constituye el mayor, más reciente y desconcertante esfuerzo porque aún hoy está en marcha.

En su libro, usted desafía los sistemas de creencia de muchas personas ¿Tiene alguna alternativa que ofrecer?

[Sheldon Rampton] Pienso que a la larga necesitamos pensar en algunas alternativas a estas campañas propagandísticas. La propaganda es un estilo de la comunicación en el cuál el propagandista es el comunicador privilegiado. Su función es la de educar al resto de las personas a fin de volverlas destinatarios pasivos del mensaje diseñado por él, a quien deben ver como un ser superior a ellos. Existen otras formas de comunicación que las personas utilizan todo el tiempo. Si usted conversa con un vecino suyo, esa conversación no se considera propaganda. Ello no significa necesariamente que usted esté intentando educar o adoctrinar a su vecino.

Creo que debemos pensar seriamente en la era de la información en que vivimos y las maneras en que los medios masivos de comunicación pueden funcionar como instrumentos de propaganda. Debemos crear medios alternativos de comunicación. Esa sería una respuesta. Otra respuesta sería el buen activismo político como se hacía antes y que nos eduquemos a nosotros mismos, en lugar de permitir que poderosas instituciones, gobiernos y corporaciones nos digan qué pensar.

[John Stauber] Concuerdo con lo que ha dicho Sheldon. Es importante que nos volvamos pensadores críticos, que hagamos nuestros propios análisis y no confiemos ciegamente en cualquier información o fuente de información como si se tratara del evangelio. La propaganda sólo triunfa en la medida en que las personas son incapaces de pensar y decidir por sí mismas. Pienso que debemos desafiarnos a nosotros mismos para llegar a nuestras propias conclusiones. Como dijo Sheldon, un aspecto positivo sobre la actual situación es que hoy contamos con muchas fuentes alternativas de información. Sin embargo, probablemente el aspecto más negativo de la situación actual es que los medios masivos de comunicación, son la peor fuente informativa, pero son también los medios a los que recurren la mayoría de las personas en países como Estados Unidos. Por ende, resulta irónico que los medios masivos de comunicación, tales como la televisión, sean las fuentes a la que la mayoría de las personas recurren para informarse y que al propio tiempo sean los medios más propagandísticos.

 

John Stauber es fundador y director del Centro de Comunicación y Democracia de Madison, Wisconsin. Él y Sheldon Rampton han escrito varios libros, entre ellos Trust Us, We´re Experts y Toxic Sludge is Good for You.